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Miércoles II de Cuaresma

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  Lo condenarán a muerte Mt 20, 17-28 No permitas, Señor, que viva y muera con un corazón egoísta, preocupado solo de tener yo lo necesario y olvidándome de tantos hermanos míos que se hallan acosados por el hambre y la enfermedad, sin techo para cobijarse y sin un trozo de pan que llevarse a la boca. No me dejes dormir tranquilo soñando en mi felicidad y olvidándome de la ajena, como si mi vida valiera más que la vida de un pobre, de un anciano o de un moribundo.  Ángel Sanz Arribas, 1931-2022

Martes XXXI del Tiempo Ordinario

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  Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se llene mi casa Lc 14, 15-24 Acepta, Señor nuestra vida, fecunda nuestros deseos, robustece nuestra esperanza, aviva nuestro amor hacia ti. Que esta vida nuestra, consagrada plenamente a la gloria de Dios, se convierta en mensaje silenciosos, pero eficaz, del amor que tú nos has manifestado. Ángel Sanz Arribas, 1931-2022

Miércoles XXX del Tiempo Ordinario

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  Vendrán de oriente y occidente, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios Lc 13, 22-30 Señor Jesús, haznos una comunidad abierta, confiada y pacifica, invadida por el gozo de tu Espíritu Santo. Una comunidad entusiasta, que sepa cantar a la vida, vibrar ante la belleza, estremecerse ante el misterio y anunciar el reino de tu amor. Haznos expertos en deshacer nudos y en romper cadenas, en abrir surcos y en arrojar semillas, en curar heridas y en mantener viva la esperanza. Ángel Sanz Arribas, 1931-2022 A mi hermano en el ministerio, Ángel, mc ; en el aniversario de su ordenación presbiteral.

Martes XXV del Tiempo Ordinario

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  Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen Lc 8, 19-21 Señor Jesús, danos un corazón generoso como el tuyo, dispuesto a entregarse cada día, al servicio de los hermanos. Un corazón sensible ante la presencia del pobre que pasa a nuestro lado, hambriento de pan y de cobijo, de salud y de la libertad, de escucha y de acogida, de fe y de esperanza, de alegría, de cariño, de comprensión. Que no nos empeñemos en buscarte donde no estás, mientras perdemos, Señor, la oportunidad de encontrarte cada día en estos hermanos y de invitarte en ellos a nuestra mesa, con el mismo amor con que tú nos invitas a la tuya. Ángel Sanz Arribas A mi hermano en el ministerio, Nando, cp; en el XIX aniversario de su profesión perpetua.

Miércoles XXXIII del Tiempo Ordinario

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  ¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco? Lc 19, 11-28 Señor Jesús, que nos llamas con insistencia a nuestra renovación interior: ayúdanos  volver constantemente a la fuente de toda vida cristiana, que es tu evangelio. Que nuestra fidelidad, Señor, sea dinámica y creativa, abierta al aliento de tu Espíritu, que conduce la historia y se manifiesta en la trama de los acontecimientos, de las mediaciones y del clamor de los pobres a quienes nos sentimos enviados. Ángel Sanz Arribas,1931-2022

Lunes XXIII del Tiempo Ordinario

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  Estaban al acecho para ver si curaba en sábado Lc 6, 6-11 Dios y Padre nuestro, danos un corazón grande, capaz de reconocer en nosotros, todos y cada uno de tus dones. Líbranos de la falsa humildad que nos impide descubrir en nuestra vida la maravilla de tu acción misericordiosa. Enséñanos a ser pequeños pero no despreciables, siervos pero no esclavos, pobres, pero verdaderos hijos tuyos, y a cantar con alegría y acción de gracias que has hecho obras grandes en nosotros y tu nombre es santo. Ayúdanos a cultivar con esmero todas las semillas que tu amor fecundo va sembrando en el campo de nuestra vida, para que, gracias a la acción de tu Espíritu, crezcan y fructifiquen al servicio de los valores del reino. Ángel Sanz Arribas, cmf, 1931-2022

Lunes XIII del Tiempo Ordinario

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  Sígueme Mt 8, 8-22 ¿Qué quiero, Jesús? Quiero quererte, quiero cuanto hay en mí del todo darte, sin tener más placer que el agradarte, sin tener más temor que el ofenderte. Quiero olvidarlo todo y conocerte, quiero dejarlo todo por buscarte, quiero perderlo todo por hallarte, quiero ignorarlo todo por saberte. Quiero, amable Jesús, abismarme en ese dulce hueco de tu herida, y en sus divinas llamas abrasarme. Quiero por fin, en Ti transfigurarme, morir a mí, para vivir Tu vida, perderme en Ti, Jesús, y no encontrarme. Ángel Sanz Arribas, 1931-2022

Martes I del Tiempo Ordinario

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  Les enseñaba con autoridad Mc 1, 21b-28 Hábleme del silencio -dijo el novicio. Te hablaré de la palabra -respondió el abad: "La palabra que no arraiga en el silencio no da fruto. La palabra que no fructifica en el silencio no tiene raíz. La palabra que no está penetrada de silencio es simple ruido. La palabra que no es silencio, no puede ser palabra. Así como la semilla sin vida no es semilla, la palabra sin silencio no es palabra". Luego abrió el libro que tenía en las manos y leyó: "En medio del silencio, la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros". Esto último fue para el novicio una revelación impresionante: la Palabra de Dios y el Silencio de Dios se convirtieron para él en fuente de sabiduría.  Ángel Sanz Arribas

Lunes XXXI del Tiempo Ordinario

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  No invites a tus amigos, sino a pobres y lisiados Lc 14, 12-14 Señor y Padre nuestro, enséñanos a acompañarte hoy con fe sencilla, confiada y gozosa; a estar contigo en perfecto abandono, como un niño en brazos de su madre. No te vemos, pero tú nos ves, nos estás viendo ahora, nos contemplas complacido porque somos hijos tuyos. No sabemos si te amamos, Señor, dudamos a veces de que nuestro amor sea auténtico, pero estamos seguros de que tú nos amas y seguirás amándonos siempre porque eres el Amor infinito. Y aun cuando tantas veces te seamos infieles, tú permanecerás siempre fiel, porque no te puedes negar a ti mismo. Gracias, Padre nuestro. Ángel Sanz Arribas