Sábado II de Cuaresma
Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido Lc 15, 1-3. 11-32 Perdóname por todo lo que puedo yo misma sujetarme, sujetarme para no ir a Ti, mi Señor. Perdóname por todo lo que puedo retener aun siendo tuya, por todo lo que puedo quebrantar, doblegar, vencer. Perdóname por echar siete llaves a mi alma y no contestar cuando llamas a mi puerta. Por poder más que Tú sobre alma y cuerpo, perdóname... por poder más que Tú y más que yo. Dulce María Loynaz, 1902-1997