Lunes XIV del Tiempo Ordinario
Mi hija acaba de morir, pero ven tú y vivirá Mt 9, 18-26 Ya toda me entregué y dí, y de tal suerte he trocado, que mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado. Cuando el dulce Cazador me tiró y dejó herida, en los brazos del amor mi alma quedó rendida; y, cobrando nueva vida, de tal manera he trocado, que mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado. Hirióme con una flecha enherbolada de amor, y mi alma quedó hecha una con su Criador. Ya yo no quiero otro amor, pues a mi Dios me he entregado, y mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado. Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada, 1515-1582 (santa Teresa de Ávila)