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Música para el domingo

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       Herr Jesu Christ, du höchstes Gut, BWV 113 (Señor Jesucristo, oh bien supremo) es una cantata de iglesia compuesta por Johann Sebastian Bach en Leipzig para el XI domingo después de la Trinidad (XX del Tiempo Ordinario y XII después de Pentecostés) y la interpretó por primera vez el 20 de agosto de 1724. La cantata coral se basa en el himno «Herr Jesu Christ, du höchstes Gut» (1588) de Bartholomäus Ringwaldt. Oh, Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben Sal 66 Feliz domingo

Domingo XX del Tiempo Ordinario

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  - Una mujer intenta apagar el fuego en Santa Baia de Montes (Orense). Associated Press/LaPresse - Mujer, qué grande es tu fe Mt 15, 2-28 La mujer cananea acude a Jesús reconociendo su mesiazgo (le llama “Hijo de David” y “Señor” en el v. 22). Mientras que los judíos no siempre son receptivos a Jesús e incluso ciertos grupos le rechazan con contundencia, una persona extranjera ¡y además mujer! 1le reconoce como tal en público (esto contrasta con los vv. 1-9, donde unos escribas y fariseos, ¡autoridades religiosas de su propia tierra!, han mostrado una actitud hostil contra él y sus discípulos). ¡Cómo nos cuesta comprender que también hay mucho pueblo de Dios (y personas receptivas a Jesús) fuera de los límites y fronteras de nuestras iglesias! ¿Qué hacemos nosotros/as con estas personas? ¿Somos facilitadores/as y receptivos/as, o en nombre de la religión marcamos distancia y rechazo? pastor Rubén, Bernal, IEE Feliz domingo

XX Domingo del Tiempo Ordinario

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  En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: «Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo». Él no le respondió nada. Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: «Atiéndela, que viene detrás gritando». Él les contestó: «Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel». Ella los alcanzó y se postró ante Él, y le pidió de rodillas: «Señor, socórreme». Él le contestó: «No está bien echar a los perros el pan de los hijos». Pero ella repuso: «Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos». Jesús le respondió: «Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas». En aquel momento quedó curada su hija. Mt 15, 21-28      En principio, Jesús no atiende la petición de la mujer, pero tampoco hace caso directamente a los discípulos, quienes le ruegan que la despache pron...

15 de agosto.- María, madre de Jesús

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  El Poderoso ha hecho obras grandes en mí: enaltece a los humildes Lc 1, 39-56 No cabe duda de que la Virgen María está en el cielo. Cómo ocurrió no lo sabemos. Y, ya que el Espíritu Santo no nos ha dicho nada acerca de esto, no lo podemos hacer artículo de fe… Es suficiente saber que ella vive en Cristo. Martín Lutero, 1483-1546

Viernes XIX del Tiempo Ordinario

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  Por la dureza de corazón permitió Moisés repudiar a las mujeres; pero, al principio, no era así Mt 19, 3-12 Nadie puede cambiar la verdad. Lo que podemos y debemos hacer es buscarla, hallarla y servirla cuando la hayamos encontrado. san Maximiliano María Kolbe, ofm.conv., mártir; 1894-1941 A mi hermano en el ministerio  Rubén , IEE; en el día de su cumpleaños.

Jueves XIX del Tiempo Ordinario

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  No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete Mt 18, 21 - 19, 1      Antes de nada, la vida es llamamiento a reconocer que en el origen de cada persona hay un designio de amor.      Somos el fruto de una larga y amorosa corriente que parte de Dios.      Muchas veces, en los momentos más pesados de sufrimiento o desánimo, nos da por pensar que en nuestro origen hay un fallo cualquiera, un equívoco, un desamor: es fundamental no escuchar esta voz sombría.      Siempre es posible abrirnos a las bienaventuranzas, escuchando la palabra de Dios y haciendo de ella nuestro mapa.  

Miércoles XIX del Tiempo Ordinario

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  Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos Mt 18, 15-20      Señor Jesús, que dijiste: "Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos".  Haz que tu presencia entre nosotros transforme de tal manera nuestra vida, que lleguemos a ser un testimonio vivo de fe, de esperanza y amor para todos los hermanos.