Jueves XXVII del Tiempo Ordinario
Pedid y se os dará Lc 11, 5-13 Cuando era pesimista, me dedicaba al final de cada día a rebuscar y limpiar mi conciencia llena de pecados. Ahora hago las cuentas de manera diferente por la noche... Observo, en mi corazón, todo cuanto he recibido de los otros a lo largo de día, cuánta gente de buen corazón a venido a ayudarme en mi pobreza, mi impotencia, en mi incapacidad; las personas que me han hecho bien, más numerosas que las que me han hecho mal. Para todas ellas canto las alabanzas de la tarde, mis letanías de agradecimiento. Y después de echar las cuentas y poner mis cosas en orden, me quedo dormida dulcemente, reuniendo en mis manos casi vacías la bondad de Dios y la gracia del ser humano. Marie Nöel, 1883-1967