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Va de libros

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  Crear nuevas comunidades de Vida en el Espíritu que superan cualquier barrera o discriminación y sirven de grupo de apoyo o ayuda en la búsqueda de la santidad. (Pág. 114)      Este libro es uno de esos ejemplos en los que ves el fruto de unos talentos bien empleados. Conozco a su autor de encuentros ecuménicos en Zaragoza y aunque me consta de su firme formación me ha encantado poder ver el modo y manera en que plasma su modo de vivir la Fe. La enorme presencia de citas bíblicas muy bien encajadas en el tema respectivo así como de magisterio católico romano (su confesión) denota el bagaje que hay detrás. Esa forma de desarrollar los temas no se improvisa.       Sin duda una grata sorpresa ver que hay cristianos dispuestos a sembrar con su trabajo formas de orientar a quienes van perdidos en este itinerario creyente.      Su autor nacido en 1961. Diplomado en Profesorado de E.G.B. por las especialidades de Educación Especial y Re...

Lunes XXII del Tiempo Ordinario

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  Me ha enviado a evangelizar a los pobres... Ningún profeta es aceptado en su pueblo Lc 4, 16-30 La experiencia, el compromiso por anunciar el amor de Dios a todos desde los más pobres es un fecundo lugar de encuentro entre cristianos de diferentes confesiones. De este modo, todos intentamos colocarnos en la senda de Jesús hacia el Padre universal. Gustavo Gutiérrez-Merino Díaz​, 1928-2024

Música para el domingo.- BWV 33

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       Allein zu dir, Herr Jesu Christ, BWV 33 (Solo en ti, Señor Jesucristo) es una cantata de iglesia escrita por Johann Sebastian Bach en Leipzig para el XIII domingo después de la Trinidad (XXII del Tiempo Ordinario y XIV después de Pentecostés) y fue estrenada el 3 de septiembre de 1724. Está basada en un himno escrito por Konrad Hubert en 1540. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío Sal 62 Feliz domingo

Domingo XXII del Tiempo Ordinario

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  Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo Mt 16, 21-27 Todas las cosas bellas que pones a mi paso sean hoy las de siempre, las de todos los días: pero... ¡que yo las vea como Tú las veías! Nada te pido nuevo: tu obra está completa. Solo te pido el modo de mirarla: ese modo que encuentra nueva vida y nueva gracia en todo. José Julio Martínez Feliz domingo

XXII Domingo del Tiempo Ordinario

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  En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los senadores, sumos sacerdotes y letrados y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte». Jesús se volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios». Entonces dijo a los discípulos: «El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si malogra su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del Hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta» Mt 16, 21-27      Es poco atractiva la invitación que hace Jesús, ya que implica car...

29 de agosto.- Martirio de Juan Bautista

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  En aquel tiempo, Herodes había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado. Porque Juan decía a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano». Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto. Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea. Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré». Y le juró: «Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino». Salió la muchacha y preguntó a su madre: «¿Qué voy a pedir?». Y ella le dijo: «La cabeza de Juan el Bautista». Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le...

Viernes XXI del Tiempo Ordinario

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  ¡Que llega el esposo, salid a su encuentro! Mt 25, 1-13 ¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por de fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, pero yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no  estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebraste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseo con ansia la paz que procede de ti. Aurelio Agustín de Hipona, ​354-430 (san Agustín)