Jueves XVI del Tiempo Ordinario
¡... dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Mt 13, 10-17 La predilección divina por los últimos, los más humildes y los más pequeños de la historia no significa que Dios opte únicamente por los pobres. El amor de Dios es universal, no exclusivo; pero sí significa que Dios concede una atención particular a los que sufren la injusticia y trata de aliviar su situación, lo cual supone además que, al amar a los opresores, los llama a convertirse. A mi madre, Luisa; en el día de su cumpleaños... en el cielo.