Sábado XXIII del Tiempo Ordinario
¿Por qué me llamáis "Señor, Señor", y no hacéis lo que digo? Lc 6, 43-49 Mi oración, Dios mío, es esta: Hiere, hiere la raíz de la miseria en mi corazón. Dame fuerza para llevar ligero mis alegrías y mis pesares. Dame fuerza para que mi amor dé frutos útiles. Dame fuerza para no renegar nunca del pobre, ni doblar la rodilla al poder del insolente. Dame fuerza para levantar mi pensamiento sobre la pequeñez cotidiana. Dame, en fin, fuerza para rendir mi fuerza, enamorada, a tu voluntad. Rabindranath Tagore, 1861-1941 Oración para el Tiempo de la Creación Dios Padre, que en Cristo, primogénito de toda la creación, has llamado todas las cosas a la existencia, haz que, dóciles al aliento de vida de tu Espíritu, custodiemos con amor la obra de tus manos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén