Miércoles santo
El Hijo del hombre se va como está escrito; pero, ¡ay de aquel por quien es entregado! Mt 26, 14-25 ¿De qué quiere usted la imagen? -preguntó el imaginero- Tenemos santos de pino, hay imágenes de yeso. Mire este Cristo yacente, madera de puro cedro. Depende de quién la encarga, una familia o un templo. O si el único objetivo es ponerla en un museo. -Déjeme, pues, que le explique, lo que de verdad deseo. Yo necesito una imagen de Jesús El Galileo, que refleje su fracaso intentando un mundo nuevo, que conmueva las conciencias y cambie los pensamientos. Yo no la quiero encerrada en iglesias y conventos. Ni en casa de una familia para presidir sus rezos, no es para llevarla en andas cargada por costaleros. Yo quiero una imagen viva de un Jesús Hombre sufriendo, que ilumine a quien la mire el corazón y el cerebro. Que den ganas de bajarlo de su cruz y del tormento, y quien contemple esa imagen no quede mirando un muerto, ni que con ojos de artista solo contemple un objeto, ante el que...