Jueves XX del Tiempo Ordinario
A todos los que encontréis, llamadlos a la boda Mt 22, 1-14 El amor del Esposo, mejor dicho, el Esposo que es amor, solo quiere a cambio amor y fidelidad. No se resista, pues, la amada en corresponder a su amor. ¿Puede la esposa dejar de amar, tratándose además de la esposa del Amor en persona? ¿Puede no ser amado el que es el Amor por esencia? Con razón renuncia a cualquier otro afecto y se entrega de un modo total y exclusivo al amor el alma consciente de que la manera de responder al amor es amar ella a su vez. Porque, aunque se vuelque toda ella en el amor, ¿qué es ello en comparación con el manantial perenne de este amor? No manan con la misma abundancia el que ama y el que es el Amor por esencia, el alma y el Verbo, la esposa y el Esposo, el Creador y la criatura. Hay la misma disparidad entre ellos que entre el sediento y la fuente. san Bernardo de Claraval, 1090-1153 A mi hermano de Comunidad, José; en el V aniversario de su nacimiento al cielo...