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Cristianos en Zaragoza: Oración Ecuménica

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  Que se alegren los que buscan al Señor Sal 104 Señor Jesucristo, que en la última cena oraste por tus discípulos para que todos sean uno, como tú con el Padre, te pedimos que nos concedas el don de la unidad. Derrama tu Espíritu Santo sobre la Iglesia, especialmente aquí en Zaragoza, para que superemos nuestras divisiones y seamos reflejo de tu amor incondicional. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. TODO ES GRACIA

Jueves XXXI del Tiempo Ordinario

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Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta Lc 15, 1-10      Esta parábola nos ayuda a definir el carácter de Dios y la misión de Jesús. Dios ama a los pecadores y está en búsqueda insistente de quienes no le conocen. Nuestro pecado no aleja a Dios, sino que hace que su amor sea más intenso. Es por eso que Jesús vino para buscar lo perdido. Las personas creyentes somos llamadas a identificarnos con el corazón del Padre y a imitar a Jesús en nuestra búsqueda de lo perdido.  

Miércoles XXXI del Tiempo Ordinario

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  Aquel que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío Lc 14, 25-33      Así como levantar torres o ir a la guerra sin los recursos indicados significan la ruina, el seguimiento a Jesús apoyado en lo propio (recursos de familia y posesiones personales) es imposible. Frente al llamado al discipulado, el reconocimiento de las limitaciones e inadecuación de lo que consideramos propio es un proceso constante de abajamiento. A su vez, el reconocimiento de lo “impropio” de lo “propio” entra constantemente en contradicción y confrontación con las estructuras culturales que nos conforman y la lógica económica de los poderes constituidos. Al fin y al cabo, Jesús –que es el “maestro” de sus “discípulos” y “discípulas” – murió por cómo vivió. Esto echa luz sobre lo que la demanda sobre “tomar la cruz” pueda significar.

Crecer juntos

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   La fe viene de la predicación, y la predicación, por la palabra de Cristo  Rom 10, 17                                                                           Las Comunidades que conforman la CAFA han aceptado la solicitud de Radio Anglicana , como iglesia colaboradora, para dirigir y producir el programa Crecer juntos . Lo podéis escuchar hoy a las 10,00h y 19,00h en Radio Anglicana.  En tu ordenador: www.radioanglicana.es Descarga e instala la App pinchando el enlace correspondiente: Para Android Para iOS Esperamos que os guste y ayude. TODO ES GRACIA 

Martes XXXI del Tiempo Ordinario

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  Sal por los caminos y senderos, e insísteles hasta que entren y se llene mi casa Lc 14, 15-24      Somos capaces de rechazar la invitación divina y perdernos eternamente el mejor ofrecimiento que Dios podía hacernos: participar de su casa, de su mesa, de su intimidad para siempre. 

Música para el día de los fieles difuntos.- BWV 118

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       O Jesu Christ, meins Lebens Licht, BWV 118 (Oh Jesucristo, luz de mi vida) es un motete sacro compuesto por Johann Sebastian Bach. Se sabe que se interpretó en un funeral y posiblemente fue un trabajo genérico destinado para funerales. Cuando la obra se publicó por primera vez en el siglo XIX se la denominó cantata, quizás porque tiene un acompañamiento instrumental. Si bien no es una obra a capela, los expertos modernos aceptan que es un motete. El Señor es mi pastor, nada me faltará Sal 22

2 de noviembre.- Conmemoración de todos los fieles difuntos

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  Cuando los soldados llegaron al lugar llamado Calvario, crucificaron allí a Jesús y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Uno de los malhechores colgados le insultaba: «¿No eres tú el Cristo? Pues ¡sálvate a ti y a nosotros!». Pero el otro le respondió diciendo: «¿Es que no temes a Dios, tú que sufres la misma condena? Y nosotros con razón, porque nos lo hemos merecido con nuestros hechos; en cambio, éste nada malo ha hecho». Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino». Jesús le dijo: «Yo te aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso»  Lc 23, 33. 39-43      La muerte tiene la capacidad de hacer que se tambaleen nuestras certezas más grandes. Cuando toca a la puerta de nuestra existencia, todo parece desmoronarse. Nos pesa la ausencia de quienes han sido importantes para nosotros, y, para aliviarnos, no sirven los consuelos fáciles. Por eso el mismo Jesucristo atravesó la muerte y tenemos la convicción de que resucitaremos ...