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Lunes XVII del Tiempo Ordinario

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  El grano de mostaza se hace árbol hasta el punto de que los pájaros del cielo anidan en sus ramas Mt 13, 31-35 Tú lo sabes, amigo: desde que nací no he hecho otra cosa  que a gusto obedecer lo que dejaste dicho: "Amaos los unos a los otros", "A los demás como a ti mismo"; Parecía tan fácil, tan sencillo. ¿Y... cuando amas y te dejan solo? ¿Cuándo sus frases... y te dejan frío? ¿Cuándo te entregas y te dejan muerto? ¡Es más fácil quererte a ti, Dios mío! Gloria Fuertes, 1917-1998

Jueves I de Cuaresma

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  Todo el que pide recibe Mt 7, 7-12 Cristo, cristal purísimo que no se rompe nunca. Cristo, creo en tu cruz que nutre nuestra arteria. Bebo debajo de tu trono de espina, duermo en un ala de tu cruz siempreviva y no hay por qué pedirte por los hombres, porque todos los hombres están en tu memoria, en tu luz desbordante que los ama sin méritos. Sé que te desvistes hasta morir de nuevo cada instante, por los que son ingratos con los otros. Gloria Fuertes, 1917-1998

Martes XXXIV del Tiempo Ordinario

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  No quedará piedra sobre piedra Lc 21, 5-11 Todo el pasado se quiere apoderar de mí y yo me quiero apoderar del futuro, me dislocan la cabeza para que mire atrás y yo quiero mirar adelante. No me asustan la soledad y el silencio, son los lugares preferidos de Dios para manifestarse. Mi eterna gratitud a los que me quieren, siempre les recordaré a la hora del sol. No puedo detenerme, perdonad, tengo prisa, soy un río de fuerza, si me detengo moriré ahogada en mi propio remanso. Gloria Fuertes, 1917-1998

Miércoles XXIV del Tiempo Ordinario

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¿Con quién, pues, compararé a los hombres de esta generación? Lc 7, 31-35 ¿Qué no soy mística porque canto en el suburbio? Y canto en el suburbio porque en él veo a Cristo. No soy mística porque siempre me río y siempre me río… ¿qué me importa lo mío? Yo no puedo pararme en la flor, me paro en los hombres y mujeres que lloran al sol. Nadie sabe lo lírico que es un mendigo que pide de pie. Nadie sabe sentir al Señor, cantando la aguja, la mina, la hoz. Yo me hundo en lo espiritual haciendo un poema en el arrabal. En lo oscuro me alumbre la vid, que lo místico mío es reír. Gloria Fuertes, 1917-1998

Martes XI del Tiempo Ordinario

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  Amad a vuestros enemigos Mt 5, 43-48 Cuando el huracán deshace la ciudad de veinte siglos, la ciudad, veo al hombre tan mezquino, tan débil, tan apagado; y todo es que se ha olvidado de querer a su Hacedor. Cuando los hombres cristianos me enseñan sus enemigos, sufro un dolor de martirio. ¡No se es cristiano si hay odio! Y como solo soy pobre, y nada tengo que sobre en mi vivir trabajando; solo sé que voy dejando versos por huella con llanto. Gloria Fuertes, 1917-1998

Martes XVI del Tiempo Ordinario

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  Señalando con la mano a los discípulos, dijo: "Éstos son mi madre y mis hermanos" Mt 12, 46-50 Cuando muerdo una manzana sabrosa y sana, bendigo a Dios. Cuando el gajo lleno de agua dulce y clara me deleita, noto en mí que soy poeta, nombro a Dios. Cuando el trueno me estremece siento yo que empequeñece al estruendo del cañón. ¡Que ridículas guerras de los hombres, si en la tierra los volcanes vomitaran mortal lava, y los rayos nos partieran las ciudades, las aldeas, los palacios y las chozas de los crueles, de los fríos!... Cuando el mar lanza sus olas a las rocas, cuando el viento sobre el río atropella el caserío y la huerta y el trigal. Solo Dios tiene la fuerza, nada más. Cuando el huracán deshace la ciudad de veinte siglos, la ciudad, veo al hombre tan mezquino, tan débil, tan apagado; y todo es que se ha olvidado de querer a su Hacedor. Cuando los hombres cristianos me enseñan sus enemigos, sufro un dolor de martirio. ¡No se es cristiano si hay odio! Y como solo soy ...

Invierno...

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  Invierno Con montones de nieve hice el contorno de tus letras, edifiqué tu nombre en la altura; luego salió el sol y deshizo tu nombre convirtiéndolo en agua. Acabo de beber tu nombre en el único charco. Tu nombre me persigue inquilino en mi sombra; desapareceré, y él estará a mi lado. Gloria Fuertes, 1917-1998