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Lunes II de Pascua

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  El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios Jn 3, 1-8 ¡Qué necesaria me es tu gracia, Señor, para comenzar el bien, continuarlo y perfeccionarlo! Porque sin ella, ninguna cosa puedo hacer, pero en ti todo lo puedo, confortado por la gracia. ¡Oh gracia, verdaderamente celestial, sin la cual nada son los merecimientos propios, ni se han de estimar en algo los dones naturales! Ni las artes, ni las riquezas, ni la hermosura, ni las fuerzas, ni el ingenio o la elocuencia, valen delante de ti, Señor, sin tu gracia. Tomás de Kempis, 1380-1471

Martes VI del Tiempo Ordinario

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  Evitad la levadura de los fariseos y de Herodes Mc 8, 14-21 Concédeme, Señor, saber lo que se debe saber; amar lo que se debe amar; alabar lo que a ti te es más agradable; estimar lo que te parece precioso; aborrecer lo que a tu ojos es despreciable. No permitas que juzgue según la vista de los ojos exteriores, ni que sentencie de oídas a los hombres ignorantes. Sino que acierte a discernir con verdadero juicio entre lo material y lo espiritual, y buscar siempre sobre todo la voluntad de tu divino beneplácito. Tomás de Kempis, 1380-1471

Viernes XXX del Tiempo Ordinario

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  ¿A quién se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca en día de sábado? Lc 14, 1-6 Señor Dios, Padre santo, ahora y para siempre seas bendito .  Alégrese tu siervo en ti, porque tú solo eres alegría verdadera; tú, esperanza mía y corona mía. ¿Qué tiene tu siervo sino lo que recibió de ti, aun sin merecerlo? Deseo el gozo de la paz; si derramas en mí tu santo gozo, estará mi alma llena de alegría y entregada a tu alabanza. Tomás de Kempis, 1380-1471 A mis hermanos y hermanas nacidos de la Reforma, cristianos fuertes, que nos han mostrado el valor salvífico de la Palabra.

2 de enero jueves, feria del Tiempo de Navidad

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El que viene detrás de mí Jn 1, 19-28 Socórreme, Verdad eterna, para que no me mueva vanidad alguna. Ven, suavidad celestial, y huya de tu presencia toda torpeza. Perdóname también y mírame con misericordia todas cuantas veces pienso en la oración alguna cosa fuera de ti, pues confieso sinceramente que acostumbro a estar muy distraído. De modo que muchas veces no estoy allí donde se halla mi cuerpo en pie o sentado, sino más bien allá donde me llevan mis pensamientos. Allí estoy donde está mi pensamiento; allí está a menudo mi pensamiento, donde está lo que amo. Tomás de Kempis, 1380-1471 Feliz año nuevo.

Martes XXVII del Tiempo Ordinario

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  Marta lo recibió en su casa. María ha escogido la parte mejor Lc 10, 38-42 ¡Cuándo me acordaré, Señor, de ti sólo! ¡Cuándo me alegraré cumplidamente en ti! ¡Cuándo estaré sin ningún impedimento, en verdadera libertad, y sin ninguna molestia de alma y cuerpo! ¡Cuándo tendré firme paz, paz imperturbable y segura, paz por dentro y por fuera, paz del todo permanente! ¡Oh buen Jesús, cuándo estaré para verte! ¡Cuando contemplaré la gloria de tu reino! ¡Cuándo me será todo en todas las cosas! ¡Cuándo estaré contigo en tu reino, el cual preparaste desde la eternidad para tus escogidos! Me han dejado acá, pobre y desterrado, en tierra de enemigos, donde hay continuas peleas y grandes calamidades. Consuela mi destierro, mitiga mi dolor porque a ti suspira todo mi deseo. Tomás de Kempis, 1380-1471

Miércoles XXV del Tiempo Ordinario

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  Los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos Lc 9, 1-6 Hijo, atiende a tu negocio, trabaja fielmente en mi viña, que yo seré tu galardón.  Escribe, lee, canta, suspira, calla, ora, sufre lo adverso; digna es la vida eterna de todas estas cosas y de mayores luchas. Vendrá la paz un día que el Señor sabe, el cual no se compondrá de día y noche como en esta vida temporal, sino de luz perpetua, claridad infinita, paz firme, descanso seguro. Porque la muerte estará destruida y la salud será indeficiente; ninguna congoja habrá ya sino bienaventurada alegría, compañía dulce y hermosa. Tomás de Kempis, 1380-1471

Viernes XVIII del Tiempo Ordinario

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  ¿Qué podrá dar un hombre para recobrar su vida? Mt 16, 24-28 Hijo, no te quebranten los trabajos que has tomado por Mí, no te abatan del todo las tribulaciones; mas mi promesa te esfuerce y consuele en todo lo que viniere. Yo basto para galardonarte sobre toda manera y medida. No trabajarás aquí mucho tiempo, ni serás agravado siempre de dolores. Espera un poquito y verás cuán presto se pasan los males; vendrá una hora cuando cesará todo trabajo e inquietud. Poco y breve es todo lo que pasa con el tiempo. Tomás de Kempis, 1380-1471

Martes XVII del Tiempo Ordinario

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  Lo mismo que se arranca la cizaña y se echa al fuego, así será al final de los tiempos Mt 13, 36-43 Hijo, mantente firme y espera en mí. El testimonio de los hombres muchas veces engaña. Mi juicio es verdadero, firme y no puede torcer; nunca yerra ni puede errar. A mí, pues, has de recurrir en cualquier juicio, porque el justo no se turbará por cosas que Dios envíe sobre él. Y si alguna palabra fuere dicha contra él injustamente, no se inquietará por ello. Yo no juzgo según el exterior y la apariencia humana. Tomás de Kempis, 1380-1471