Jueves I del Tiempo Ordinario
La lepra se le quitó, y quedó limpio Mc 1, 40-45 Hasta que Tú lo quieras, yo viviré en la sombra. Mientras que Tú lo quieras, yo peregrinaré. Sin buscar una estrella que ilumine el sendero. Sin pedirte señales, sin más luz que mi fe. Por el angosto suelo, camino ante tu vista. Si Tú quieres, me miras, y si no quieres, no. Mas quizás algún día, esa luz de tus ojos encenderá los míos, con tu esplendido sol. Juan Esteban Echeverría, 1805-1851