Jueves IV del Tiempo Ordinario
Los fue enviando Mc 6, 7-13 Que nadie apague tu luz, que si se apaga. Yo la enciendo. Que nadie apague tu luz, aun en lo roto, en el duelo. Que nadie apague tu luz, que a nadie tengas ya miedo. Agárrate solo a Mí, y en quien da amor y consuelo. Que nadie apague tu luz en tus pequeños intentos. Respira hondo en mi nombre, Yo te acompaño en tu ser, en tu centro. Que nadie apague tu luz ni la frustración, ni el desierto. Eres más grande que eso, en ti deposito mis sueños. Que nadie apague tu luz, que a nada le tengas miedo. Mi luz es tu luz en tu vida, tesoro que en ti he puesto. Silvia Relinque