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Jueves IV del Tiempo Ordinario

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  Los fue enviando Mc 6, 7-13 Que nadie apague tu luz, que si se apaga. Yo la enciendo. Que nadie apague tu luz, aun en lo roto, en el duelo. Que nadie apague tu luz, que a nadie tengas ya miedo. Agárrate solo a Mí, y en quien da amor y consuelo. Que nadie apague tu luz en tus pequeños intentos. Respira hondo en mi nombre, Yo te acompaño en tu ser, en tu centro. Que nadie apague tu luz ni la frustración, ni el desierto. Eres más grande que eso, en ti deposito mis sueños. Que nadie apague tu luz, que a nada le tengas miedo. Mi luz es tu luz en tu vida, tesoro que en ti he puesto. Silvia Relinque  

Martes XXXI del Tiempo Ordinario

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  Sal a los caminos y sederos, e insísteles hasta que entren y se llene mi casa Lc 14, 15-24 Solo desde el amor, se vive lo incierto. Solo desde el amor, se aceptan los pequeños duelos. Solo desde el amor, comienza un amanecer más bello. Solo desde el amor, Dios lo acaricia todo, hasta tu mayor desconsuelo. Solo desde el amor, oriento mi mirada al cielo. Solo desde el amor, la herida sana y cicatriza de nuevo. Silvia Relinque Feijóo

Viernes XXI del Tiempo Ordinario

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  ¡Que llega el esposo, salid a su encuentro! Mt 25, 1-13 Señor,  que en este tiempo de espera, de silencio agradecido, de pacifico desierto, de gracia y caricia tuya y de muchos empeños, sea paciente en deseos, sea paciente en anhelos, y que estos no sean míos sino lo que Tú quieras hacer de ellos. Silvia Relinque

Lunes XXI del Tiempo Ordinario

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  ¡Ay de vosotros, guías ciegos! Mt 23, 13-22 ¿Quién no se ha sentido sediento alguna vez? ¿Sediento de justicia, del bien, de la verdad, de amor, de ternura, de escucha, de consuelo, de vida? Hace poco tiempo escuché que la espiritualidad no es cuestión de agua, sino cuestión de sed. «Y es que Dios tiene sed de nuestra sed de Él», como decía san Agustín. Quizá al vivirnos sedientos, instintivamente buscamos algo para saciar esa sed, pero no nos permitimos escucharla, hacerla hueco en nosotros, acogerla para recibir aquello que nos quiera contar y expresar. Quizá al principio pensemos que mi sed superficial pasará pronto. Pero si le dedico tiempo a escucharla y a escucharme, resulta ser una sed más profunda con nombres y apellidos. Silvia Relinque Feijóo