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Lunes XVI del Tiempo Ordinario

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  Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará Mt 12, 38-42 Haznos navegar, Señor, en la embarcación de la alegría que dejamos escondida en medio del ramaje y de la frondosidad. Vuélvenos disponibles para viajes largos, como siempre los del corazón: que viajemos en la ruta de las palabras reencontradas, de las conversaciones reveladoras, sin mapa preciso como el recorrido de los pájaros. Que ningún resentimiento o daño afloje el nudo apretado que nos liga al amor y a la amistad. Ayúdanos antes a acoger la fuerza trémula y fortísima de la vida que perdura en nosotros como una llamada incesante. Apártanos del tiempo interrumpido, opaco, donde experimentamos la negación de nosotros y de ti. Y que cada día señale el descubrimiento profundo de nosotros mismos y de los otros, en la certeza de tu presencia nítida y radiante. José Tolentino de Mendonça

Domingo VI del Tiempo Ordinario

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  Así se dijo a los antiguos; pero yo os digo Mt 5, 17-37 Porque dentro de nosotros existe el miedo. Un miedo de vivir que nos desarma. Un miedo de nosotros mismos y de los otros. Un miedo de fondo que se parece al silbido del viento o al poc-poc del goteo ininterrumpido. Un miedo que no nos deja. Miedo de aquello que crece en la historia. Miedo de aquello que no controlamos. Miedo de lo desconocido. Miedo de que nuestros gestos sean insuficientes, o de que las palabras que más cuentan para nosotros no lleguemos a decirlas. Miedo de nuestros frágiles pasos de algodón sobre la tierra. Miedo de que salga mal. Miedo del tiempo rápido y de su velocidad. Miedo del mundo que nos rehúye. Miedo, a ciertas horas, de lo oscuro diseminado dentro y fuera de nosotros. Miedo de todos esos miedos y también lo contrario. Miedo de acreditar que la fe puede, de hecho, mover montañas. Miedo de caminar sobre las aguas. Miedo de agarrar tu mano en medio de la tormenta. Miedo de confiar en el amparo de ...

Sábado V del Tiempo Ordinario

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  No tienen qué comer Mc 8, 1-10 Haznos, Señor, trillar el camino de la libertad. Ayúdanos a ver en estos pesados brazos fatigados, imprevistas alas; en los obstáculos más difíciles, desafíos que nos modelan; en nuestros límites de hoy, las puertas que tenemos que trasponer mañana.  Recuérdanos cada día que estamos prometidos a la inmensidad y a la transparencia. Hay un arte de ser que permanece muchas veces ignorado: que lo descubramos humildes, pero también vibrantes, acreditándonos amados y por eso capaces de una plenitud feliz. Que el sentido de la aventura interior se sobreponga a nuestro modo sonámbulo y asustado. Y después de haberte pedido el pan, que tengamos la sabiduría de pedir el deseo y la admiración.  José Tolentino Mendonça Gregorio Manuel Pérez Martínez ( el Cura Pérez ) 1943-1998

Martes XXXII del Tiempo Ordinario

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  Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer Lc 17, 7-10 Quería decir más, Señor. Quería que ni oración no fuese este rumor de siempre, las mismas palabras disparadas aprisa, entre una cosa y otra; o el balbuceo esquivo lleno de todo lo que no dije, porque no encontré el tiempo, el modo, o la verdad. Hoy quería decir más. No traigo intenciones, no tracé un guion, no amontoné grandes peticiones. Te pido únicamente que mires no solo por mí (eso lo haces continuamente, incluso si me olvido de pedir), sino que hoy, especialmente hoy, mírame. Día tras día siento que, más que otra cosa, necesito tu mirada. Tal vez me falten palabras... Quería únicamente colocar despacio mis manos dentro de las tuyas. Y que eso sea, Señor, mi oración y mi vida. José Tolentino de Mendonça

Lunes XXIX del Tiempo Ordinario

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  ¿De quién será lo que has preparado? Lc 12, 13-21 "No os inquietéis por la vida" es lo que tú nos dices, Jesús.  Y eso nos parece la cosa más paradójica que podemos oír, porque no nos liberamos nunca de las preocupaciones, que se convierten, casi sin darnos cuenta, en el gran motivo de nuestra existencia. Tú insistes: "No os preocupéis". A veces, parece que la única cosa que sabemos hacer bien es preocuparnos. Dejamos de saber crear, planear, proyectar. Dejamos de sonreír sin más, de estar gratuitamente con los otros, de pasear sin porqué o de rezar sin tiempo. Tan solo sentimos el peso crudo de la vida, la responsabilidad nerviosa de casa cosa, echando cuentas, buscando seguridades. Pero tú, Jesús, insistes: "La vida es más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido". Si no sentimos eso como una verdad que apasiona, que salva, entonces agotamos la vitalidad del don en una lucha inútil. Es cuando percibimos que la vida es más que dejamos vivir tan o...

Domingo XVI del Tiempo Ordinario

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  Marta lo recibió. María ha escogido la parte mejor Lc 10, 38-42 Creo que un momento de viraje ocurre en nuestra vida cuando miramos de otra forma lo inacabado, no solo como indicador o síntoma de carencia, sino como condición inexcusable del propio ser, y así nos hacemos capaces de vivir en paz con ello. Esta reconciliación con lo inacabado nos abre también a la experiencia de reciprocidad, como quizá no la habíamos vivido todavía. La vida de cada uno de nosotros no se basta a sí mismas: siempre tendremos necesidad de la mirada del otro, que es una mirada diferente, que nos mira desde otro ángulo, con otra perspectiva y otro talante. El sentido de la vida no se resuelve individualmente: su verdadero significado solo se alcanza en el encuentro, en el compartir y en la donación. José Tolentino Mendonça Feliz domingo

Miércoles XV del Tiempo Ordinario

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  Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a los pequeños Mt 11, 25-27 Líbranos del pánico, que en vez de construir sabiduría nos arroja desamparados al laberinto de la angustia. Líbranos del desánimo que nos aleja la fortaleza del alma con la que se afrontan las horas difíciles. Líbranos del pesimismo pues no nos deja ver que si no podemos abrir una puerta, tenemos sin embargo la posibilidad de abrir ventanas. Líbranos del aislamiento interior que disgrega, pues el mundo sigue siendo una comunidad viva. Líbranos del individualismo que hace crecer murallas y destruye a nuestro alrededor todos los puentes. Líbranos de la comunicación vacía en dosis masivas pues se antepone a la verdad de las palabras que nos llegan del silencio. Líbranos de la comunicación vacía en dosis masivas pues se antepone a la verdad de las palabras que nos llegan del silencio. Líbranos de la impotencia, pues una de las cosas más urgentes que aprender es el poder de nuestra vulnerabilidad....

Domingo XXV del Tiempo Ordinario

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  El Hijo del hombre va a ser entregado. Quien quiera ser el primero, que sea el servidor de todos Mc 9, 30-37 Hoy he visto, Señor, en un escaparate, una pequeña provocación que me hizo sonreír. Había una jaula y, dentro de ella, en vez de un pájaro, alguien colocó una piedra. esto me hizo pensar en cómo llenamos la vida de pequeños equívocos, queriendo que unas cosas sean otras y exigiendo que nos ofrezcan aquellas que, sencillamente, no nos pueden dar. Descartes ironizaba diciendo que, ciertamente, el buen sentido será la cosa mejor distribuida del mundo, porque todos piensan que lo tienen suficiente. De esa ilusión también nosotros tenemos que arrepentirnos. Entre tantas peticiones como tenemos en lista, nos olvidamos frecuentemente de pedirte, Señor, algunos dones elementales, entre ellos el buen sentido. El buen sentido de reconocer los limites y saber esperar cuidadosamente el momento justo. El buen sentido de la escucha. El buen sentido de la palabra ponderada. El buen senti...