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Martes XXII del Tiempo Ordinario

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  Se quién eres: el Santo de Dios Lc 4, 31-37 La comunidad cristiana no es un sanatorio espiritual. Refugiarse en ella huyendo de sí mismos es convertirla en un lugar de parloteo y distracción, incluso bajo la apariencia de una elevada espiritualidad. Porque en realidad no se busca la comunidad sino la embriaguez que permita olvidar por un buen tiempo la propia soledad todavía más mortal. Tales tentativas tienen como resultado la anulación de la Palabra de Dios y de toda experiencia autentica, y provocan la resignación y la muerte espiritual. Dietrich Bonhoeffer, 1906-1945

Martes XXI del Tiempo Ordinario

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  Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello Mt 23, 23-26 La comunidad cristiana no es un sanatorio espiritual. Refugiarse en ella huyendo de sí mismos es convertirla en un lugar de parloteo y distracción, incluso bajo la apariencia de una elevada espiritualidad. Porque en realidad no se busca la comunidad sino la embriaguez que permita olvidar por un buen tiempo la propia soledad todavía más mortal. Tales tentativas tienen como resultado la anulación de la Palabra de Dios y de toda experiencia autentica, y provocan la resignación y la muerte espiritual. Dietrich Bonhoeffer, mártir; 1906-1945

Miércoles III del Tiempo Ordinario

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  Salió el sembrador a sembrar Mc 4, 1-20 El primer servicio que uno debe a otro dentro de la comunidad consiste en escucharlo. Así como el comienzo de nuestro amor por Dios consiste en escuchar su palabra, así también el comienzo del amor al prójimo consiste en escucharlo. Dietrich Bonhoeffer, 1906-1945

Miércoles XXXIV del Tiempo Ordinario

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  Todos os odiarán a causa de mi nombre, pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá Lc 21, 12-19 El cristiano debe vivir realmente en el mundo moderno, sin intentar camuflar religiosamente el estado de este mundo: debe vivir "laicamente" y participar así justamente en el sufrimiento de Dios; puede hacerlo, es decir, está libre de todas las falsas ataduras y obstáculos de orden religioso. Ser cristianos no significa ser religioso de una determinada manera o convertirse en alguien mediante cualquier método (un pecador, un penitente o un santo), eso significa ser hombre; Cristo ha creado en nosotros no un tipo de hombre, sino el hombre sin más. No es el acto religioso el que constituye al cristiano, sino su participación en el sufrimiento de Dios a través de la vida del mundo. Dietrich Bonhoeffer, 1906-1945