Lunes XI del Tiempo Ordinario
Yo os digo que no hagáis frente al que os agravia Mt 5, 38-42 Un Dios que, en la encarnación, hace solidario lo divino y lo humano; en la cruz, une sufrimiento y la promesa; en la resurrección, iguala para siempre al desfigurado y al transfigurado. Necesitamos una fuerza nueva para leer el evangelio con ojos y corazón de niño que son, en definitiva, los ojos y el corazón del Dios de los cristianos. El valor da consuelo, paciencia, y experiencia; y se hace indistinguible de la fe y la esperanza. Frente a la tendencia de muchos creyentes, muy humana, por cierto, a la parcelación de la redención (“el pueblo de Dios o la Iglesia de Cristo son uno solo, es decir, el mío”), el Espíritu Santo nos muestra que Dios no tiene un solo pueblo entendido como una única etnia o un grupo definido en exclusiva. Fco. Javier Izquierdo de la Rosa, CAFA A mi amigo Sergio Fernando, en el VIII aniversario de su nacimiento al cielo... 15 de junio: Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltr...