Martes II de Cuaresma
Ellos dicen, pero no hacen Mt 23, 1-12 Señor, en el silencio de este día que comienza, vengo a pedirte la paz, la prudencia, la fortaleza. Hoy quiero mirar al mundo con ojos llenos de amor; ser paciente, comprensivo, dulce y prudente. Ver por encima de las apariencias a tus hijos, como Tú mismos los ves; y así, no ver más que el bien en cada uno de ellos. Cierra mis oídos a toda calumnia. Guarda mi lengua de toda maldad. Que sólo los pensamientos caritativos permanezcan en mi espíritu, que sea benévolo y tan alegre que todos los que se acerquen a mí sientan tu presencia. Revísteme de Ti, Señor, y que a lo largo de este día yo te irradie. L. J. Suenens, 1904-1996