Miércoles XV del Tiempo Ordinario

 

Has escondido estas cosas a los sabios y se las has revelado a los pequeños
Mt 11, 25-27

Líbranos del pánico, que en vez de construir sabiduría nos arroja desamparados al laberinto de la angustia.
Líbranos del desánimo que nos aleja la fortaleza del alma con la que se afrontan las horas difíciles. Líbranos del pesimismo pues no nos deja ver que si no podemos abrir una puerta, tenemos sin embargo la posibilidad de abrir ventanas.
Líbranos del aislamiento interior que disgrega, pues el mundo sigue siendo una comunidad viva.
Líbranos del individualismo que hace crecer murallas y destruye a nuestro alrededor todos los puentes.
Líbranos de la comunicación vacía en dosis masivas pues se antepone a la verdad de las palabras que nos llegan del silencio.
Líbranos de la comunicación vacía en dosis masivas pues se antepone a la verdad de las palabras que nos llegan del silencio.
Líbranos de la impotencia, pues una de las cosas más urgentes que aprender es el poder de nuestra vulnerabilidad.
Líbranos, Señor, de las noches sin fin, pues no dejas de recordar que tú mismo nos colocaste como centinelas de la aurora.

José Tolentino Mendonça




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