Lunes II de Pascua
El que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el reino de Dios
Jn 3, 1-8
¡Qué necesaria me es tu gracia, Señor, para comenzar el bien, continuarlo y perfeccionarlo!
Porque sin ella, ninguna cosa puedo hacer, pero en ti todo lo puedo, confortado por la gracia.
¡Oh gracia, verdaderamente celestial, sin la cual nada son los merecimientos propios,
ni se han de estimar en algo los dones naturales!
ni se han de estimar en algo los dones naturales!
Ni las artes, ni las riquezas, ni la hermosura, ni las fuerzas, ni el ingenio o la elocuencia,
valen delante de ti, Señor, sin tu gracia.
valen delante de ti, Señor, sin tu gracia.
Tomás de Kempis, 1380-1471


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