Domingo VI del Tiempo Ordinario

 

Así se dijo a los antiguos; pero yo os digo
Mt 5, 17-37

Porque dentro de nosotros existe el miedo.
Un miedo de vivir que nos desarma. Un miedo de nosotros mismos y de los otros.
Un miedo de fondo que se parece al silbido del viento o al poc-poc del goteo ininterrumpido.
Un miedo que no nos deja.
Miedo de aquello que crece en la historia. Miedo de aquello que no controlamos.
Miedo de lo desconocido. Miedo de que nuestros gestos sean insuficientes, o de que las palabras que más cuentan para nosotros no lleguemos a decirlas.
Miedo de nuestros frágiles pasos de algodón sobre la tierra.
Miedo de que salga mal. Miedo del tiempo rápido y de su velocidad.
Miedo del mundo que nos rehúye. Miedo, a ciertas horas, de lo oscuro diseminado dentro y fuera de nosotros.
Miedo de todos esos miedos y también lo contrario. Miedo de acreditar que la fe puede, de hecho, mover montañas.
Miedo de caminar sobre las aguas. Miedo de agarrar tu mano en medio de la tormenta.
Miedo de confiar en el amparo de tu mano extendida. Es verdad: ¡son tantos nuestros miedos!
Pero tú, Señor, no dejas de decir: "No tengáis miedo", y de enseñarnos a mirar esperanzadamente la vida en los ojos.

José Tolentino Mendonça



Feliz domingo



Comentarios

Entradas populares de este blog

Lectura para el Tiempo de Adviento

Va de libros

Lunes XVIII del Tiempo Ordinario