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Mostrando entradas de noviembre, 2026

Música para el domingo.- BWV 55

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       Ich armer Mensch, ich Sündenknecht, BWV 55 (Desdichado de mí, esclavo del pecado) es una cantata de iglesia escrita por Johann Sebastian Bach en Leipzig para el XXII segundo domingo después de la Trinidad (XXXII del Tiempo Ordinario, este año Todos los Santos y XXIII después de Pentecostés) y estrenada el 17 de noviembre de 1726. Es la única cantata para tenor de las cantatas de Bach que se conservan. Esta es la generación que busca tu rostro, Señor Sal 23 Feliz domingo

Domingo XXXI del Tiempo Ordinario

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  No hacen lo que dicen Mt 23, 1-12      Las personas que no están en puestos de autoridad religiosa tienen varias responsabilidades en relación a estos asuntos. Una de estas responsabilidades es reconocer la distinción entre Dios y las autoridades religiosas. Esto suena obvio, pero en la práctica es un poco más difícil. Todos/as, incluyendo el pueblo latino, queremos honrar y respetar a nuestras autoridades. Pero una cosa es honrar y respetar; otra cosa es venerar y adorar. Debemos recordar que las autoridades religiosas son seres humanos tanto como el resto de nosotros/as. Y en base a esto, todos/as tenemos una responsabilidad adicional de no tolerar que las autoridades religiosas se comporten públicamente como hipócritas, porque en estos momentos no sólo se dañan a sí mismas, sino que también dañan la reputación y las posibilidades del evangelio en el mundo. Feliz domingo

1 de noviembre.- Todos los santos

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En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos». Mt 5, 1...