Domingo XXXI del Tiempo Ordinario
Las personas que no están en puestos de autoridad religiosa tienen varias responsabilidades en relación a estos asuntos. Una de estas responsabilidades es reconocer la distinción entre Dios y las autoridades religiosas. Esto suena obvio, pero en la práctica es un poco más difícil. Todos/as, incluyendo el pueblo latino, queremos honrar y respetar a nuestras autoridades. Pero una cosa es honrar y respetar; otra cosa es venerar y adorar. Debemos recordar que las autoridades religiosas son seres humanos tanto como el resto de nosotros/as. Y en base a esto, todos/as tenemos una responsabilidad adicional de no tolerar que las autoridades religiosas se comporten públicamente como hipócritas, porque en estos momentos no sólo se dañan a sí mismas, sino que también dañan la reputación y las posibilidades del evangelio en el mundo.
Feliz domingo


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