Miércoles II de Cuaresma

 

Lo condenarán a muerte
Mt 20, 17-28

No permitas, Señor, que viva y muera con un corazón egoísta, preocupado solo de tener yo lo necesario y olvidándome de tantos hermanos míos que se hallan acosados por el hambre y la enfermedad, sin techo para cobijarse y sin un trozo de pan que llevarse a la boca.
No me dejes dormir tranquilo soñando en mi felicidad y olvidándome de la ajena, como si mi vida valiera más que la vida de un pobre, de un anciano o de un moribundo. 

Ángel Sanz Arribas, 1931-2022





Comentarios

Entradas populares de este blog

Lectura para el Tiempo de Adviento

Va de libros

Lunes XVIII del Tiempo Ordinario