Domingo XXI del Tiempo Ordinario
Las formas contemporáneas de la esclavitud son perpetuadas por redes delictivas que se aprovechan de las personas que apenas pueden afrontar la pobreza extrema, la discriminación o la degradación ambiental, y por tratantes que explotan a quienes huyen de conflictos armados o migran en busca de seguridad y oportunidades. La esclavitud despoja a las personas de sus derechos y su humanidad.
Los Gobiernos, las empresas, la sociedad civil y los sindicatos deben unirse para poner fin a esta crisis de una vez por todas. También deben proporcionar recursos jurídicos y reparaciones, con un verdadero acceso a la justicia, indemnizaciones justas, rehabilitación, restitución y garantías de que las víctimas y sus familias no volverán a sufrir.
Este año se cumple el centenario de la Convención sobre la Esclavitud, en que la comunidad internacional se comprometió firmemente a poner fin a la esclavitud en todas sus formas. Debemos actuar con la misma determinación para erradicar las formas contemporáneas de la esclavitud. Un mundo construido sobre la libertad, la dignidad y la justicia para todos no solo es posible, sino que es nuestra responsabilidad compartida.
Feliz domingo

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