Viernes III de Adviento

 

Gabriel anuncia el nacimiento de Juan Bautista
Lc 1, 5-25

Señor,
yo no poseo, sino dos cosas pobres:
mi cuerpo y mi alma.
Yo querría presentártelas en perfecto sacrificio de alabanza.
Es bueno para mí ofrecerte a Ti
y yo sacaré más gloria y provecho
que si me guardo para mi mismo.
Encerrado en mí, se turba mi alma,
mientras que en Ti,
si te la doy verdaderamente,
ella será plena de alegría. 

san Bernardo de Claraval, 1090-1153





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