Viernes XXVII del Tiempo Ordinario
Si yo echo los demonios con el dedo de Dios, es que el reino de Dios ha llegado a vosotros
Lc 11, 15-26
Los retos abiertos son muchos y variados, la senda hacia la unidad en la pluralidad no está trazada con claridad, y no pocas veces se confunde con el camino que nos lleva a la uniformidad. Avanzar, aunque sea con paso tembloroso, conlleva volver la mirada a Dios, uno en la Trinidad, tomar consciencia de las resistencias y dificultades que albergamos y mantenerse en un sincero y confrontado discernimiento.
Gracias, Señor, por estos veintidós años...


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