Martes XXVIII del Tiempo Ordinario

 

- Pintada en la calle Alfonso de Zaragoza -

Dad limosna, y lo tendréis limpio todo
Lc 11, 37-41

He aprendido que los días que valen la pena están menos determinados por el calendario que por el llamamiento de nuestra vida interior; por eso, Señor, danos de esos días.
Da a nuestra vida el gusto de los pequeños placeres que la prisa nos roba: el perfume de ciertos viajes, el agrado de las conversaciones que se prolongan, la escucha y la oportunidad, el sentido extraordinario que sorprendemos en las cosas más simples.
Que a las amistades no les falten playas amplias donde se aprende a caminar juntos, despacio.
Danos, dondequiera que estemos, un poco de mar al fondo, ese mar liso y libre de los días de calma, porque ser amigo, tú lo sabes, es mirar a veces sin palabras en la misma dirección.
Danos ver, Señor, paisajes puros, bosques verdes, desiertos blancos y corazones inmensos.
Enséñanos que el tiempo perdido en contemplar es tan útil como el tiempo gastado en hacer.
Y que el tiempo que se pierde en dar es el que nos hace realmente atesorar. 

José Tolentino Mendonça


A mi hermano en el ministerio, Eduardo J., OSSA;
en el día de su onomástica.




Comentarios

Entradas populares de este blog

Lectura para el Tiempo de Adviento

Cristianos en Zaragoza: Conferencia

Lunes II de Pascua