Jueves XXIX del Tiempo Ordinario
No he venido a traer paz, sino división
Lc 12, 49-53
Orar por la unidad no está sin embargo reservado a quien vive en un contexto de división entre los cristianos. En el diálogo íntimo y personal que cada uno de nosotros debe tener con el Señor en la oración, no puede excluirse la preocupación por la unidad. En efecto, sólo de este modo ésta formará parte plenamente de la realidad de nuestra vida y de los compromisos que hayamos asumido en la Iglesia...
La oración de Cristo al Padre es modelo para todos, siempre y en todo lugar.
Karol Józef Wojtyła, 1920-2005
(san Juan Pablo II)
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