Miércoles XXIV del Tiempo Ordinario
Hemos tocado y no habéis bailado,
hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado
Lc 7, 31-35
Dios nos acoge incondicionalmente tal como somos, no tal como deberíamos ser; pero de este modo nos regala la posibilidad de llegar a ser las personas que podemos ser.
Quien ha interiorizado la verdad que le dice que es amado incondicionalmente por Dios, ya no se deja intimidar ni reducir fácilmente por los inoportunos mensajes de la publicidad ni por la omnipresente coacción social: la verdad hace libres.
Peter G. Van Breemen, 1927-2021


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