Jueves XIX del Tiempo Ordinario
No te digo que perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete
Mt 18, 21 - 19, 1
Antes de nada, la vida es llamamiento a reconocer que en el origen de cada persona hay un designio de amor.
Somos el fruto de una larga y amorosa corriente que parte de Dios.
Somos el fruto de una larga y amorosa corriente que parte de Dios.
Muchas veces, en los momentos más pesados de sufrimiento o desánimo, nos da por pensar que en nuestro origen hay un fallo cualquiera, un equívoco, un desamor: es fundamental no escuchar esta voz sombría.
Siempre es posible abrirnos a las bienaventuranzas, escuchando la palabra de Dios y haciendo de ella nuestro mapa.


Comentarios
Publicar un comentario