DOMINGO DE PENTECOSTÉS

 

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».
Jn 20, 19-23

Confía en que el fuego del Espíritu Santo arda en ti, en el fuego del amor, el fuego de la vida, la ilusión y la fuerza. Cuida ese fuego que hay en ti para que no se apague. Deja que el fuego de tu horno arda para que todo este templado en ti, purificado y renovado, para que todo en tu interior se impregne del amor de Dios. Cuando vigilas y preservas el fuego que hay en ti, también otros pueden calentarse en tu fuego. Sus ojos comienzan a alumbrar, y en ellos brilla una vida nueva. 

                                                                                         Fco. Javier Izquierdo de la Rosa, CAFA Anástasis nº 13



FELIZ DOMINGO ¡ALELUYA, ALEUYA!





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