Viernes I del Tiempo Ordinario
El Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados
Mc 2, 1-12
Es preciso "dejar algo" para seguir a Dios; hay que separarse de alguien para realizar nuestra vocación, sobre todo "hay que caminar...", y esto es contrario a la pereza, a la costumbre, al inmovilismo.
Marchar es siempre incierto cuando no conocemos el camino y es siempre doloroso cuando se nos separa de alguien; en el fondo es la respuesta a un Dios que nos dice: "Confiad en Mí y sólo en Mí".


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