Jueves XXXI del Tiempo Ordinario

 

Habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta
Lc 15, 1-10

Recibir el beso de Dios es lo que tiene, que hace imposible la sumisión a la injusticia, a la mentira, a la banalidad, al poder, al miedo, para guiarnos solo por nuestra conciencia iluminada por el beso. 

Prado Pérez de Madrid





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