Martes XXIV del Tiempo Ordinario
¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!
Lc 7, 11-17
Haznos trillar, Señor, el camino de la confianza.
Danos un corazón capaz de amar serenamente lo que somos, los que soñamos o las cosas que no escogemos y que, sin embargo, forman parte de nuestra vida.
Enséñanos a devolver a todos tus hijos y a todas las criaturas, la extraordinaria bondad con que nos amas.
No permitas que nuestro espíritu se encierre en el miedo o en el resentimiento.
Enséñanos que es posible mirar la noche, no para decir que en todo lugar interviene lo oscuro, sino para decir que en cualquier momento se alzará una luz.
Danos la osadía de crear y volver a crear continuamente, incluso partiendo de aquello que no es ideal ni perfecto.
Y cuando nos sintamos más frágiles o sobrecargados, que recibamos con igual confianza nuestra vida como un don, y cada día como un día de Dios.


Comentarios
Publicar un comentario