Sábado I de Cuaresma
Sed perfectos como vuestro Padre celestial
Mt 5, 43-48
Dios sorprendente,
en los gestos y en las palabras de Jesús, tu Hijo,
me mostraste cuán grande y universal era tu amor.
En la novedad del Evangelio me descubro amado
y llamado a amar a los demás,
como tú los amas.
Por la fuerza y el don de tu gracia,
líbrame del miedo, de la ansiedad
y de la violencia.
A mi madre, Luisa;
en el día de su onomástica.


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