Martes IV del Tiempo Ordinario
Contigo hablo, niña, levántate
Mc 5, 21-43
Si la mujer madura ha puesto en riesgo a Jesús debido a sus hemorragias (vv. 24-28), a continuación, será Jesús mismo quien se ponga en riesgo tocando la mano de la hija de Jairo (v. 41). Contra todo pronóstico, Jesús anima al jefe de la sinagoga a no perder la esperanza, a pesar de la trágica noticia de la muerte de su hija. No es más que un sueño pasajero, del que despierta. Una vez más, Jesús se muestra capaz de superar los límites de todo ser humano, en este caso, revivificando a la niña.
pastora Lidia Rodríguez Fernández, IEE


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