Viernes XIII del Tiempo Ordinario

 

No tienen necesidad de médico los sanos; misericordia quiero y no sacrificio
Mt 9, 9-13

No sé como me llamo...
Tú lo sabes, Señor.
Tú conoces el nombre
que hay en tu corazón
y es solamente mío.
El nombre que tu amor
me dará para siempre
si respondo a tu voz.
Pronuncia esa palabra
de júbilo o dolor...
¡Llámame por el nombre
que me diste, Señor!

Ernestina de Champourcín, 1905-1999




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