XIII Domingo del Tiempo Ordinario

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
»Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado. Quien reciba a un profeta por ser profeta, recompensa de profeta recibirá, y quien reciba a un justo por ser justo, recompensa de justo recibirá. Y todo aquel que dé de beber tan sólo un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños, por ser discípulo, os aseguro que no perderá su recompensa»
Mt 10, 37-42

    Jesús nos plantea las exigencias radicales del discipulado, poniendo a Dios en el centro. Seguir a Jesús requiere priorizar el Reino por encima de los lazos familiares, asumir las dificultades (la cruz) y practicar la acogida y la compasión hacia los más vulnerables. Buen momento hoy para recordar a nuestros hermanos de Venezuela y a esos colectivos que, todavía hoy, son marginados.



A mi madre, Luisa;
en el XIII aniversario de su nacimiento al cielo...

Feliz domingo




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