Viernes XII del Tiempo Ordinario
Si quieres, puedes limpiarme
Mt 8, 1-4
Cristo es Médico y cura nuestro egoísmo, si dejamos que su gracia penetre hasta el fondo del alma. Jesús nos ha advertido que la peor enfermedad es la hipocresía, el orgullo que lleva a disimular los propios pecados. Con el Médico es imprescindible una sinceridad absoluta, explicar enteramente la verdad y decir: Domine, si vis, potes me mundare, Señor, si quieres —y Tú quieres siempre—, puedes curarme. Tú conoces mi flaqueza; siento estos síntomas, padezco estas otras debilidades. Y le mostramos sencillamente las llagas; y el pus, si hay pus. Señor, Tú, que has curado a tantas almas, haz que, al tenerte en mi pecho, te reconozca como Médico divino.
san Josemaría Escrivá de Balaguer, 1902-1975
A mi hermano en el ministerio, Javier;
en el XXVII aniversario de su ordenación presbiterial.


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