11 de junio.- Bernabé, apóstol

 

En aquellos días, gran número creyó y se convirtió al Señor.
Llegó la noticia a oídos de la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho, y exhortaba a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño; porque era un hombre bueno, lleno de Espíritu Santo y de fe. Y una multitud considerable se adhirió al Señor. Bernabé, salió para Tarso en busca de Saulo; lo encontró y se lo llevó a Antioquía.
Durante un año estuvieron juntos en aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez los discípulos fueron llamados cristianos.
En la Iglesia que estaba en Antioquía había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, llamado Níger, Lucio, el de Cirene; Manahén, hermano de leche del tetrarca Herodes, y Saulo.
Un día que estaban celebrando el culto al Señor y ayunaban, dijo el Espíritu Santo:
«Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado».
Entonces, después de ayunar y a orar, les impusieron las manos y los despidieron.
Hch 11, 21b-26; 13, 1-3

Todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado
Mt 5, 20-26

    Fue el apóstol que celebramos hoy el que introdujo en la vida eclesial a Pablo, el futuro Apóstol de las gentes. Y lo hizo porque estaba lleno de Espíritu Santo y de fe. De él podemos aprender que la misión apostólica solamente la llevaremos a cabo si estamos llenos de la presencia del Paráclito, y su fruto más evidente siempre será la caridad con que tratemos a cada alma, tal como lo hizo Jesús.



- Himno del Oficio de Vísperas para este día en la versión de Guillaume Du Fay -





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