Martes VI de Pascua
En estas semanas del tiempo pascual, hemos contemplado las apariciones de Cristo Resucitado. ¡Qué gozo experimentarían los Apóstoles al estar de nuevo con Jesús! La Sagrada Escritura nos lo dice expresamente: se llenaron de alegría al ver al Señor (Jn 20, 20) ¡Qué conversaciones tendrían con Él! ¡Qué felicidad a su lado! Y, sin embargo, el Señor les advierte: os conviene que Yo me vaya, pues si no me voy, el Consolador no vendrá a vosotros (Jn 16, 7). Pensad (…) cuál será la grandeza del don del Espíritu Santo para que Cristo pronuncie estas palabras: os conviene que Yo me vaya… Algo podemos vislumbrar, si meditamos que Jesús es el Verbo hecho Hombre, Dios con nosotros; y que el Espíritu Santo, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, viene a nuestra alma, donde habita con el Padre y el Hijo: Dios en nosotros. Cristo es nuestro Redentor y nuestro modelo; y el Espíritu Santo, nuestro Santificador, que obra dentro de ti y de mí para que nos sepamos hijos de Dios y vivamos de acuerdo con esa dignidad; en una palabra, para hacer de cada uno de nosotros otro Cristo, el mismo Cristo.
beato Álvaro del Portillo, 1914-1994


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