Domingo VI de Pascua


                                                Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito
Jn 14, 15-21

Lo primero que conviene para que el Espíritu Santo venga a nuestras almas, es que sintamos gran necesidad de Él y que creamos que puede hacer mucho bien en nuestros corazones. Por desconsolada que esté el alma, basta Él para consolarla; por pobre que esté, para enriquecerla; por tibia que esté, para encenderla; por indevota que esté, para inflamarla en ardentísima devoción.

Juan de Ávila Gijón, 1500-1569
(san Juan de Ávila)



Feliz domingo



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