Martes III de Pascua

 

No fue Moisés, sino que es mi Padre el que da el verdadero pan del cielo
Jn 6, 30-35

Señor, si no estás aquí ¿donde te buscaré estando ausente?
Si estás en todas partes, ¿cómo no descubro tu presencia?
Cierto es que habitas en una claridad inaccesible,
pero, ¿dónde se halla esa inaccesible claridad?
¿Quién me conducirá hasta allí para verte en ella?
Y luego, ¿con qué señales, bajo qué rasgos te buscaré?
Nunca jamás te vi, Señor, Dios mío; no conozco tu rostro…
Enséñame a buscarte y muéstrate a quien te busca,
porque no puedo ir en tu busca, a menos que Tú me enseñes;
y no puedo encontrarte si Tú no te manifiestas.
Deseando te buscaré, te desearé buscando,
amando te hallaré y encontrándote te amaré.

san Anselmo de Canterbury (1033-1109)





Comentarios

Entradas populares de este blog

Lectura para el Tiempo de Adviento

Lunes XVIII del Tiempo Ordinario

Adviento 2025