Jueves III de Pascua
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo
Jn 6, 44-51
Jesús, tu resurrección me hace levantar los ojos hacia la luz y la esperanza.
Ya no pretendo ni quiero vivir en la pasividad segura de las rutinas ni excusarme con el "todos hacen lo mismo".
Siento que es verdad tu promesa.
Si me arrojo enteramente en tus brazos, tú no me dejas caer al vacío.
En tu corazón siempre encontraré la paz y la alegría que mi corazón desea intensamente.
A mi hermano en el ministerio Emilio Alejandro, de la Iglesia Ortodoxa Rusa,
en el VIII aniversario de su ordenación.


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