Jueves II de Pascua
El Padre ama al Hijo y todo lo ha puesto en su mano
Jn 3, 31-36
Una frase así, tan rotunda, nos puede escandalizar por su dureza.
Estamos muy acostumbrados a la "mediocridad", a las "medias tintas", al "sí, pero...", a una cosa y su contraria...
Sin la vida plena que Cristo comparte con nosotros, nos reducimos a bien poco.
Sin Cristo no somos nada, aunque nos llamemos cristianos.


Comentarios
Publicar un comentario