Martes III de Cuaresma
Si cada cual no perdona a su hermano, tampoco el Padre os perdonará
Mt 18, 21-35
Al final del día tomas el autobús cansado.
Hay un sitio vacío, pero un "listillo" se adelanta, te mira de frente y hasta se ríe de ti.
Te aguantas y te llenas de paciencia y de buena educación para no reaccionar.
Ese malestar va minando la manera de sentirte y de relacionarte con los otros.
Pero hay una alternativa: puedes recordar que en muchas ocasiones, Dios te ha perdonado.
Te ofreció amor abundante en vez de venganza.
¿Por qué no intentar hacer tú lo mismo?
.jpg)
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario