Lunes santo

 

Déjala; lo tenía guardado para el día de mi sepultura
Jn 12, 1-11

María se presenta ante Jesús con el perfume más caro, lo mejor que tiene.
Lo ha adquirido pensando en él.
A su lado, hay comentarios que parecen prácticos y sensatos: critican el despilfarro realizado.
A María le da igual lo que digan.
Escucha solo lo que el corazón le dicta: delante de Jesús solo se puede estar de rodillas y derrochar lo mejor que tenemos y somos.





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