Lunes III de Cuaresma
Jesús, al igual que Elías y Eliseo, no fue enviado solo a los judíos
Lc 4, 24-30
Conocemos a Jesús y su mensaje.
Sabemos quien es.
¡Y tantas veces lo dejamos de lado!
¿Por qué?
¿Un poco de cinismo o que todo nos da igual?
¿El malestar que sentimos dentro y nos llena de confusión o de rechazo?
¿La apatía, el miedo o las excusas?
¡Quién lo sabe!
Pero la verdadera pregunta es otra:
¿Cuándo apostaremos de verdad por el Evangelio?
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