Miércoles IV de Cuaresma

 

Lo mismo que el Padre resucita a los muertos y les da vida,
así también el Hijo da vida a los que quiere
Jn 5, 17-30

Soy un creyente con muchas dudas.
Dudo que el amor pueda renacer en relaciones heridas.
Que la paz pueda brotar en el territorio devastado de Palestina o de Ucrania.
Que los gobiernos realmente se preocupen por el bienestar de su pueblo.
Pero descubro que eres un Dios de causas imposibles.
Caminaste sobre el agua.
Perdonaste los pecados.
Libraste a los cautivos.
Alimentaste a los hambrientos.
Porque tú eres siempre fiel, ampara mi poca fe.



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