Martes V del Tiempo Ordinario

 

Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres
Mc 7, 1-13

    Cuando se entra en este ritmo acelerado de la eficiencia decimos que ya no tenemos tiempo para visitar a un enfermo, responder un e-mail con sosiego o acompañar el crecimiento de un hijo.
    Las dimensiones gratuitas de la existencia pueden quedar seriamente alteradas e incluso quedar absorbidas por la vorágine de la velocidad y el rendimiento.
    Cuando se elimina o minimiza la gratuidad, la vida puede perder su sabor y su sentido.
    No se puede confundir la eficiencia con el amor evangélico. 




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