Lunes V del Tiempo Ordinario

 

Los que le tocaban se curaban
Mc 6, 53-56

Oh Dios, todos tenemos el deseo, el anhelos de que alguien nos quiera, que de verdad nos ame,
que nos ame total y eternamente.
Tú, oh Dios, nos amas, nos amas a cada uno de nosotros. También a mí,
con toda la fuerza de tu Corazón divino.
Tú nos amas desde que existe, desde toda la eternidad. Tú me amas en todo momento, en todas partes.
Tú me amas más allá de todos los tiempos. Tú, Dios amante.... ¿lo comprenderé yo alguna vez?
Es verdad que no veo ninguna huella tuya, a veces me pareces muy lejano.
Sin embargo, creo que también entonces me amas. Tú me amas a través de todas las noches.

Theo Schmidkonz





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