Domingo IV del Tiempo Ordinario
Bienaventurados los pobres en el espíritu
Mt 5, 1-12a
Tratad a todos con respeto, con prudencia, con sencillez evangélica.
La sencillez está más de acuerdo con el ejemplo de Jesús, aunque puede que suscite no el deprecio, pero sí una consideración inferior.
Sin embargo, el hombre sencillo, recto y que teme al Señor, es siempre el más digno y el más fuerte.
san Juan XXXIII, 1881-1963
Feliz domingo

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