Viernes III del Tiempo Ordinario

 

 Un hombre echa la semilla y duerme,
y la semilla va creciendo sin que él sepa cómo
Mc 4, 26-34

Señor,
una persona misericordiosa tiene:
un corazón pobre, sencillo, a la altura de cualquier miseria y dolor;
un corazón humilde, como es el corazón de Dios;
un corazón amoroso, capaz de sintonizar con cualquier persona,
amigo o desconocido y aliviar su dolor.
Una persona misericordiosa de verdad es mística, 
pues vive fundida en Dios,
presente en su propio corazón,
y en el corazón de cada persona y de cada criatura.





Comentarios

Entradas populares de este blog

Lectura para el Tiempo de Adviento

Va de libros

Lunes XVIII del Tiempo Ordinario