Miércoles III del Tiempo Ordinario

 

Salió el sembrador a sembrar
Mc 4, 1-20

El Hijo único de Dios, queriendo hacernos partícipes de su divinidad, tomó nuestra naturaleza,
a fin de que, hecho hombre, divinizase a los hombres.
Además entregó por nuestra salvación todo cuanto tomó de nosotros.
Pero, a fin de que guardásemos por siempre en nosotros la memoria de tan gran beneficio,
dejó a los fie­les, bajo la apariencia de pan y de vino, su cuerpo, para que fuese nuestro alimento,
y su sangre, para que fuese nuestra bebida.

santo Tomas de Aquino, ¿?-1274



A mi hermano en la Fe, Julián,
en el día de su onomástica.

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