Martes II del Tiempo Ordinario

 

El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado
Mc 2, 23-28

Dentro del alma en íntimo sosiego,
una oración perenne se repite;
no es que afligido esté, ni que en mi ruego
gracia ninguna, inquieto, solicite.
Es ante Dios un acto de presencia,
un sentirme a su lado satisfecho,
un arrostrar sin pena la inclemencia
de la vida, al abrigo de su techo,
un dejarme en sus brazos lo que dure
la aguda incertidumbre de la vida.

Aurelio Espinosa Pólit, sj, 1894-1961



A mi hermana, Conchi,
en el XXIV aniversario de su nacimiento al cielo...

A mi hermano en la Fe, Moisés,
en el día de su cumpleaños.



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