Jueves II del Tiempo Ordinario

 

Los espíritus inmundos gritaban: "Tú eres el Hijo de Dios",
pero él les prohibía que lo diesen a conocer
Mc 3, 7-12

    Encontrar a Dios cambia la vida, la hace fructífera. Lo más difícil para nosotros, hoy, es mostrar la visibilidad de lo que nos ocurre en el encuentro con Dios. ¿Cuáles son los signos visibles del encuentro con Dios, de la transformación que ha tenido lugar, de una vida habitada por Él? ¿Somos capaces de testimoniar los signos del paso de Dios en nuestra existencia?





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