Martes X del Tiempo Ordinario
Vosotros sois la sal de la tierra.
Vosotros sois la luz del mundo
Mt 5, 13-16
En muchas ocasiones Dios, para el creyente, para el cristiano es un valor confesado, de buena voluntad, pero no es un valor vivido. De aquí la falta de admiración, de alegría, de enamoramiento, de pasión, de seducción, de amor, de renuncia, en nuestra vida cristiana.


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